Apuesta por sofás y paredes a conjunto

Sin duda, al plantear la decoración de un salón, deberíamos empezar por fijarnos en el elemento que suele protagonizar este espacio: el sofá. Encontrar el que mejor se adapta a nuestro gusto, necesidades y posibilidades económicas es una tarea ardua casi siempre. Y cuando finalmente lo encontramos…, resulta que el abanico de colores de la tapicería es limitado y, ¡claro!, nos va a condicionar el look final del salón.

¿Habías pensado en sacarle partido a esta desventaja pintando las paredes del color del sofá?

De esta forma, se consigue un ambiente homogéneo en el que luego se puede jugar a introducir colores combinados… o atrevernos a buscar contraste con tonos complementarios. El resto de elementos del espacio deberían completar esta composición principal, jugando con las formas, materiales y colores, en función de las sensaciones que busquemos en nuestro salón.

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Para los clásicos

Si se busca un ambiente clásico, señorial, pero a la vez con un punto diferente, el azul marino es un gran aliado. Muebles de gran presencia, sofá clásico y una gran pieza de arte pueden componer un ‘bodegón’ perfecto para estilos formales, que, como en este caso, gana en matices con los complementos en morado y tostado claro.

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Para los atrevidos

Lo mejor: una gran variedad de colores contrastados, formas y estilos de mueble, que funcionan gracias a esta la base azul cielo formada por la pared y el sofá. Si lo que quieres es que tu salón transmita energía y ‘buen rollo’, este combinación es perfecta para ti.

Para los soñadores

Para un ambiente relajante, el mejor color es el azul. Combinado con blanco conseguiremos la frescura característica de los pueblos costeros que nos transporta al verano. En este caso, se ha combinado con líneas rectas, molduras y sofá de capitoné para darle, además, un aire clásico que se completa con mobiliario en tonos plata.

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Para los minimalistas

En ese caso, un gran sofá en L puede ser tu gran aliado; con formas rectas y grandes cojines que encajen perfectamente con una pared empapelada o entelada con un toque de brillo y los mínimos elementos decorativos posibles.

Si no te resistes a introducir algo de color, lo ideal es decantarse por uno que no contraste demasiado y que tenga la misma tonalidad que el sofá. Lo sencillo y atemporal funciona siempre.

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Para los sofisticados

Además de con los colores, ¿por qué no jugar también con los estampados? Un ‘Azul Klein’ para el sofá combina a las mil maravillas con un papel azul con filigranas blancas, a juego en esta imagen con las cortinas y la preciosa luz natural que inunda el espacio. Un ambiente sofisticado pero muy sencillo a la vez.

Para los que añoran tiempos mejores

Con un gris oscuro conseguiremos un ambiente elegante y sobrio. Eso sí, debemos combinarlo con algunos elementos más claros para evitar la sensación ‘cueva’. Este estilo combina muy bien con muebles de patas finas y maderas oscuras tipo nogal, que confieren un estilo años 60 con toques masculinos.

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Para los ‘chic’

¿Te encantan los colores vivos y los espacios sofisticado? Pues volvemos al gris oscuro como apuesta ganadora: una base elegante que aguanta lo que le echen, desde amarillos con fucsias, muebles modernos con otros otros estilo marroquí… El gris, tenlo en cuenta, es un básico del interiorismo que no te fallará nunca en caso de indecisión.

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Para los ‘cálidos’

Juega con diferentes tonos del mismo color. ¿Por qué? Conseguirás una sensación armónica en el espacio que vayas a decorar. Las texturas de la tapicería también son importantes a la hora de elegir el color de la pared, ya que una tela ‘potente’, como puede ser el terciopelo, es más apropiada en un espacio más neutro, donde el sofá sea el protagonista.

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Para los que no tienen miedo a cambiar

Además de utilizar el mismo color, las texturas nos pueden ayudar a crear un ambiente más dinámico. Una pared de ladrillo visto, pintada en el mismo tono que el sofá, aportará matices de luces y sombras. Además, podemos introducir detalles en colores vibrantes, como los cojines naranjas, para aportar más vitalidad al espacio. Al ser elementos pequeños y fácilmente sustituibles, podemos jugar con diferentes ambientes a lo largo del año… o en ocasiones especiales.

Para los tranquilos

Un sofá gris es el aliado perfecto si no tenemos claro qué colores introducir en el salón. Si el gris, además, tiene un tono suave, crearemos un ambiente relajante que combina bien con tonos blancos y negros. Un básico de estilo nórdico que nos permite pintar la pared a juego para romper la pureza del blanco. Complétalo con plantas y flores para tener un espacio fresco y que transmita calma.

Artículo original publicado en Houzz.

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