¿Cómo usar el estilo vintage sin pasarse de la raya?

Una reciente encuesta entre los usuarios de Houzz ha revelado que al 51% el vintage le gusta combinado con otros estilos, mientras un 22% afirma que le gusta ‘suavizado’. Solo un 18% reconoce que le satura. En resumen, no es el estilo en sí lo que cansa, sino el uso exagerado de él. La mejor solución, saber integrarlo en la decoración sin pasarse de la raya. Te proponemos cómo encajarlo en 8 estilos diferentes.

Por vintage, se conocen, en general, aquellos muebles y objetos decorativos que tienen más de 40 años. Y por estilo, el que combina y utiliza estas piezas junto a textiles, accesorios, alfombras, cuadros y otros elementos.

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Las piezas vintage pueden incluirse en numerosos estilos. Desde el boho, pasando por el romántico, el contemporáneo, el clásico o el tradicional, es fácil encontrar guiños vintage en la decoración de muchos hogares.

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Ecléctico 
Es sinónimo de mezcla, con toques personales y un poco de osadía al combinar. No es el estilo más fácil (aunque sí uno de los más populares) porque lograr equilibrio con una combinación de piezas, muebles, objetos y textiles requiere habilidad y experiencia.

Una o varias piezas vintage quedarán bien en este estilo, pero siempre que el toque ecléctico no se vea apagado por el peso de los muebles o accesorios elegidos. Si optas por un solo mueble, ojo a su tamaño y al de la estancia para evitar que cobre demasiado protagonismo.

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Rústico
Elige aquí muebles o piezas de oficio, como mesas de carpintero, balanzas o pesos antiguos, pupitres… Si tienes una casa en el campo, la montaña o la playa, elige piezas que se ajusten al lugar. Un remo en tu entrada de la casa del pueblo, no quedará igual de bien que en la de la playa.

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Shabby
Para conseguir este estilo, más femenino, accesorios como jarrones, relojes y lámparas de techo vintage son la mejor opción. Además, los encajes en colchas, almohadones e incluso en composiciones enmarcadas, son apropiados y fáciles de encontrar.

Si no te gusta el shabby más tradicional, escoge piezas poco recargadas: cabeceros metálicos en lugar de madera tallada, por ejemplo. Las piezas de forja o hierro –seguro que has visto jaulas con flores o velas en su interior decorando algunos rincones– aportan ligereza y, desde luego, encanto.

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Retro
Al estilo retro le cuadran escritorios vintage y piezas originales de los años 50 y 60, combinadas con otras nuevas, retro –como el sofá de la fotografía– o más modernas para crear ambientes cómodos y cosmopolitas. Un sofá puede ser protagonista, pero también un aparador o una silla vintage…, en un espacio que incluso puede tender al minimalismo.

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Industrial
Es un estilo al que lo vintage le va como un guante. La madera, el hierro, los acabados naturales envejecidos por el tiempo o suavemente encerados, junto a las paredes tratadas con cemento o de ladrillo visto, son sus elementos decorativos habituales.

Es fácil encontrar muebles de oficio, como mesas, barras de bar, banquetas y sillas en hierro y madera. Decora las paredes con relojes de fábrica, láminas o cuadros de los años 20 a 50 y busca contraste con algún elemento más moderno, colores neutros o vivos para evitar espacios oscuros.

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Romántico
Las flores, los textiles y tapizados en estilo floral, papel pintado en una pared para darle acento y colores claros: verdes y rosas, armonizarán con algún mueble de herencia sin ninguna duda.

Rediseñar o actualizar una pieza con pintura, nuevos herrajes o pomos aportará un toque romántico actual.Las lámparas, apliques o pantallas enteladas pueden poner, junto con la luz apropiada, un punto más suave.

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Coast
Una silla Adirondack original, la Acapulco, incluso la Butterfly, y mesas de centro hechas con maderas recicladas, aportarán un toque “americano”. Atrévete, si lo prefieres, con unas tumbonas de playa al estilo de las de los años 20 y 30. Recurre también a cuadros hechos con carteles de la época, telas luminosas y, por supuesto, objetos decorativos relacionados el mar.

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Nórdico
Sus espacios blancos, luminosos, en los que la madera juega un papel fundamental, son el marco perfecto para mesas vintage, ya sean rústicas o elegidas entre piezas de los años 50 y 60, lámparas, banquetas, sillas o sofás.

 

Artículo original publicado en Houzz.

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